Para educar mejor a Ernesto
y a Nadino, doña Teresa los envía a un colegio
de Savona, esperando que el clima de la costa favorecería
al enfermizo Nadino.
Nadino se siente a gusto en el coelgio, estudia con ganas y
aprovecha en los estudios.
Los maestros lo estiman y los compañero lo quieren y
lo buscan